sábado, 2 de octubre de 2021

POSTURAS EN LA MISA

Durante la Misa asumimos diferentes posturas corporales: nos ponemos de pie, nos ponemos de rodillas, nos sentamos y también somos invitados, a realizar una serie de gestos. Estas posturas y gestos corporales no son meramente ceremoniales. Tienen un significado profundo, así, cuando se realizan con comprensión, pueden realzar nuestra participación personal en la Misa. De hecho, estas acciones representan la manera en que comprometemos nuestro cuerpo en la oración, que es la Misa.

Cada una de las posturas tiene una razón:

Sentados:

Sentados es una postura de escucha. Los católicos se sientan en la primera lectura (por lo general del Antiguo Testamento), el Salmo (usualmente cantado) y en la segunda lectura (del Nuevo Testamento, pero no del Evangelio). También nos sentamos durante el ofertorio o la homilía.

De pie:

Los fieles se ponen de pie para orar y para expresar respeto. Esta postura probablemente viene de los judíos, que la realizan desde antes del nacimiento de Jesús. Por ejemplo, los católicos se ponen de pie para el saludo inicial, el Padre Nuestro y la oración de los fieles.

Asimismo, durante el Credo uno se pone de pie para afirmar nuestra unidad y nuestra fe. Para el Evangelio: Ponerse de pie es también un signo de respeto, ya que allí se encuentran las palabras y acciones de Jesús.

Para la procesión: Nos ponemos de pie al comienzo y al final de la Misa como un signo de respeto al celebrante (Sacerdote u obispo que celebre la Eucaristía).

De rodillas:

Cuando entramos a la iglesia hacemos la genuflexión, donde nos agachamos y tocamos el suelo con una de nuestras rodillas. Así se reconoce humildemente a Jesús en el tabernáculo, en la Eucaristía. Arrodillarse es una postura de respeto y adoración. Por ello el católico también se arrodilla antes y después de recibir la Eucaristía.

Cómo movemos nuestro cuerpo afecta y refleja el estado de nuestra mente. Las posturas en Misa pueden, como es deseado, reflejar el estado de tu mente, o puede ayudarte a conducirte en esa dirección.

Si verdaderamente te relacionas, aceptas y abrazas el significado de lo que estás haciendo, las gracias, gozos y riquezas disponibles para ti en Misa y en la Iglesia Católica son inmensamente hermosas, y solo te llevarán más cerca a tu Salvador.

¡Ahora sabemos que actitud debe guiarnos en cada postura para honrar el sacrificio de Jesús!



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